Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido incluye un conjunto de cuatro valles (Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta), que se extienden como brazos alrededor del Monte Perdido, el macizo calcáreo más alto de Europa.
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es el auténtico corazón de los Pirineos y uno de los primeros espacios naturales protegidos de Europa.
El valle de Ordesa es el alma del parque. Recorrer sus senderos, fundiéndote con el entorno, es una experiencia que se quedará en tu recuerdo para siempre.
Miles de personas llegadas de todo el mundo admiran aquí, en cualquier época del año, maravillas como el Tozal del Mallo, la Cascada del Estrecho, las Gradas de Soaso o el Bosque de las Hayas. Son infinitas las excursiones y ascensiones que puedes realizar en este valle en cualquier época del año. La que te lleva hasta la cascada de la Cola de Caballo es todo un clásico, ya que a su belleza se añade una facilidad que la hace apta para todos los públicos.
Buitres, águilas, quebrantahuesos, sarrios y marmotas conviven en tupidos bosques de hayas y pinos; ríos e ibones transparentes, altas praderas de montaña y roquedos vertiginosos.
A la entrada del valle de Ordesa se emplaza Torla, un encantador pueblo típicamente pirenaico que proporciona al visitante del Parque todos los servicios necesarios para que disfrute de su estancia.
El Cañón de Añisclo, al que se accede desde Escalona, es como una profunda brecha que corta la montaña de norte a sur.
Las Gargantas de Escuaín, a las que podrás llegar desde el pueblo del mismo nombre, son otro ejemplo de la fuerza de la naturaleza. El de Escuaín es el valle más pequeño de los cuatro que componen el parque nacional y, posiblemente, el menos transitado; sin embargo, la belleza de sus gargantas merece sin duda tu visita. Además, desde aquí podrás observar diversas especies de aves protegidas.
El valle de Pineta es un apacible y bucólico valle con el típico perfil en U de origen glaciar. Rodeado de poderosas crestas y boscosas laderas, termina ante la mole de las Tres Sorores: Monte Perdido, el Cilindro de Marboré y el Soum de Ramond, que te obligarán a levantar la vista hasta sus más de 3.000 metros. A este valle se accede por Bielsa, famoso por su carnaval, el más popular y con más tradición del Alto Aragón.
Emblema de la Comunidad, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, fue el primer espacio en ser declarado Parque Nacional, junto con Picos de Europa, en 1918.
Abarca una superficie de 15.696 hectáreas y 19.196 hectáreas de Zona Periférica de Protección. Su zona de influencia comprende los términos municipales de Torla, Broto, Fanlo, Tella- Sin, Puértolas y Bielsa.
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido constituye una unidad geográfica de primer orden. Domina su orografía el imponente Monte Perdido, 3.348 m., siendo el mayor macizo montañoso calcáreo de Europa Occidental, con las cimas de los Tres Sorores o Treserols: Monte Perdido, Cilindro y Pico de Añisclo –Soum de Ramond-, desde donde derivan a modo de brazos los valles de Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta, cincelados por las aguas respectivas de los ríos Arazas, Bellós, Yaga y Cinca.
La gran diversidad de ambientes y paisajes fue tiempo atrás ensalzada por ilustres personajes como Louis Ramond de Carbonnières, Soler i Santaló, Lucien Briet, Ricardo del Arco, Lucas Mallada, Franz Schrader y muchos otros.
Los habitantes de estas montañas también han jugado un papel determinante en el modelado del paisaje del Parque Nacional. Lugar hasta donde llegan cada año los rebaños trashumantes cuyo pervivencia permite mantener los un patrimonio cultural y etnográfico que otorga un valor al Parque más allá de su riqueza natural.
En el Parque Nacional encontramos un verdadero muestrario de plantas con más de 1.500 especies de la flora pirenaica. Ordesa y Monte Perdido podría ser definido como un gran jardín botánico de montaña donde conviven especies comunes, y no por ello menos bellas, con otras endémicas o exclusivas de estas montañas, como el caso de la madreselva de los Pirineos, la corona de rey o la oreja de oso, especie relíctica de épocas tropicales que prospera en las húmedas fisuras de los roquedos calizos.
Entre la fauna destacamos al quebrantahuesos, que se reparte el dominio aéreo con el águila real, entre otras rapaces. El gorrión alpino, el acentor alpino y el lagópodo alpino, son las más intrépidas de las aves, ocupando las zonas más elevadas y extremas. En el suelo, se prodiga el endémico tritón de los Pirineos o el desmán y la rana pirenaica. Las marmotas y los sarrios sorprenderán al caminante con sus repentinas apariciones.
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido forma parte del Sitio Patrimonio Mundial de la Unesco Pirineos-Monte Perdido y forma parte, junto con el resto de la Comarca de Sobrarbe, del Geoparque Mundial de la UNESCO Sobrarbe-Pirineos
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