jueves, 16 de marzo de 2023

MONASTERIO DE PIEDRA


«A orillas del río Piedra me senté y lloré. Cuenta una leyenda que todo lo que cae en las aguas de este río (…) se transforma en las piedras de su lecho»…

(Paulo Coelho)

El Monasterio de Piedra es un rincón mágico de Aragón. Está situado en un entorno de ensueño, salpicado por rocas, cascadas, lagos y grutas naturales, moldeadas durante siglos por el agua del río Piedra: un escenario natural sorprendente, que parece sacado de un cuento de hadas, que merece la pena visitar. En esta guía te contamos cómo hacer la visita al Monasterio de Piedra y te damos todos los datos que necesitas saber para disfrutar este magnífico entorno cercano a Zaragoza: Un lugar perfecto para conectar con la naturaleza en su máximo esplendor.

LAS CASCADAS

Es uno de los parques naturales con más encanto de España y según se dice, el parque privado más visitado, también. Ya en 1871 la prestigiosa revista inglesa Fraser’s Magazine, publicaba lo siguiente: «es una excursión a una de las curiosidades naturales más extraordinarias de Europa”.

El agua y las impresionantes cascadas son las protagonistas del magnífico paisaje, a la hora de visitar el Monasterio de Piedra en Zaragoza. Aquí el río Piedra recorre el parque y se precipita en todas las formas inimaginables, modelando las rocas a su voluntad, para crear espacios  increíbles que desafían nuestra imaginación con fabulosos torrentes de agua, que se precipitan con gran espectacularidad y belleza.


La visita es muy sencilla: Las flechas azules te van indicando el trayecto por las cascadas y las flechas rojas te indican el camino de vuelta. Así, tras iniciar el camino marcado, llegamos a un vergel, de nombre: Juan Federico Muntadas, en referencia visionario que adaptó el parque al turismo. El vergel es un lugar frondoso, que de inmediato invita a relajarse y a conectar con la naturaleza.

Y muy cerca, la primera de las cascadas fantásticas que nos encontraremos es el Baño de Diana, en alusión al mito de la diosa y malogrado pastor Acteón, que pagó con su vida por observarla mientras se bañaba desnuda, acompañada de sus ninfas.


Preciosa es, también, la cascada La Caprichosa, para muchos la más bonita del parque Monasterio de Piedra. La cascada es muy fotogénica, tanto por su envergadura, como por su caudal y produce un efecto hipnótico.

Su nombre está basado en la leyenda de una niña que ayudaba en el monasterio, de nombre Jimena, que quería todo lo que veía en la naturaleza. Sin embargo, un día la naturaleza le devolvió todos sus caprichos a través de un gran torrente de agua; entonces cuenta la leyenda que: “pudo ver el mundo como los árboles, el viento en las alas de un ángel y finalmente, bailar en el fondo de las pozas”….

No podemos dejar de visitar la Cascada la Trinidad, en alusión a los 3 majestuosos niveles de caída, ni los saltos de agua de Los Vadillos, rincones con los que nos sorprende el río Piedra en bellísimas postales.
Los Fresnos Altos y Bajos nos descubrirán cascadas de cuento, que trasladan nuestra imaginación a paisajes de ensueño formados por finos hilos de agua, que se deslizan por la roca y se pueden incluso, tocar.
Pero, en nuestra opinión, el punto álgido para visitar el Monasterio de Piedra es la Cascada de la Cola de Caballo. No dejes de verla desde arriba, desde un gran mirador a la comarca. Conócela desde el interior de una mágica gruta de formas caprichosas: La Gruta Iris, pero también desde el exterior, desde donde ya podremos admirar sus magníficos 50 metros de caída adornados por un bellísimo paisaje.


LOS LAGOS DEL MONASTERIO DE PIEDRA

Hay tramos en los que el agua del río Piedra se vuelve más dócil en su recorrido y decide estancarse  para formar bonitos estanques y remansos de agua.

Es el caso del Lago de los Patos: una isla circular, que no debes dejar de visitar en el Monasterio de Piedra, en cuyo interior hay un lago enmarcado en vegetación, que invita a hacer una pausa en el camino y descansar en alguno de los bancos que lo rodean. Pero, también, el bucólico Lago del Espejo, según cuenta la leyenda, habitado por el espíritu de una bella dama.
Se dice que el Monasterio de Piedra estuvo habitado en tiempos pasados por espíritus malignos, como así demuestra la bonita leyenda que rodea a la “Peña del Diablo”, en alusión a la batalla entre ángeles y demonios, y el lugar donde cayó la bola de fuego del último demonio, ahora convertido en piedra. Muy cerca se encuentra la piscifactoría, la primera construida en España, de 1844.


LAS CUEVAS Y GRUTAS DEL MONASTERIO DE PIEDRA


De bucólicos nombres, las pequeñas grutas: «La Gruta de la Pantera», de «la Bacante» y del «Artista», harán la delicia de los niños. En una de ellas hay un cartel de Rabindranath Tagore, el poeta bengalí, que reza así: “No es el martillo el que deja perfectos a los guijarros, sino el agua con su danza y su canción”… Pero, sin duda, la más espectacular de todas ellas es la Gruta Iris.



La Gruta Iris fue descubierta por Juan Federico Muntadas, artífice del parque y el lugar más impactante, en nuestra opinión, de todo el recorrido: Una serie de túneles y escaleras misteriosas recorren las entrañas de la roca, en un espectacular recorrido mágico, hasta conducirnos al corazón de la Gruta Iris.
En su interior, nos sumergiremos en un escenario de estalactitas y espacios naturales bellísimos, por los que transcurre un misterioso lago, de un azul eléctrico hipnotizador, que hará creernos en mundos fantásticos.
La salida natural de la gruta queda cubierta por la imponente Cola de Caballo que rompe, en este espacio mágico, con toda la fuerza y energía de la naturaleza.

Para salir de la cueva se han habilitado una serie de túneles excavados en la roca, que invitan al misterio y a la aventura de mundos desconocidos.


EL MONASTERIO CISTERCIENSE SANTA MARÍA DE PIEDRA

 
El Monasterio de Piedra fue, en su origen, una fortaleza musulmana conocida como el Castillo de Piedra Vieja. Durante la visita al Monasterio puedes recorrer el Claustro, El Altar Barroco, la Cilla, los Pasadizos, la Cocina, el Refectorio, el Calefactorio y la Bodega, donde se puede visitar El Museo del Vino. Existen visitas guiadas cada 20 minutos que recorren los principales espacios.
Tras la Reconquista por Alfonso II, en el siglo XII, el rey lo cedió a la Orden del Císter de Santa María de Poblet y poco después llegaron los primeros 12 monjes que impulsaron su construcción.

Pero el lugar más misterioso e interesante es, en nuestra opinión, la Antigua Abadía, de gran riqueza de estilos arquitectónicos como: el Mudéjar, el Románico, el Gótico, el Renacentista y el Barroco. Lo sorprendente es que está destruida parcialmente, lo que le confiere mucho encanto. Se dice que fue debido al asedio de los franceses, otros historiadores lo atribuyen sin embargo, al brutal terremoto de Lisboa de 1755, … aunque el motivo real seguirá siendo un misterio.


LAS CURIOSIDADES DEL MONASTERIO DE PIEDRA



Los monjes tuvieron que abandonar el Monasterio de Santa María de Piedra en 3 ocasiones:

Durante la ocupación francesa en la Guerra de la Independencia (1808); Durante el Trienio Liberal (1820-1823), y durante la Desamortización de Mendizábal (1836), años en los que el Monasterio de Piedra sufrió daños y saqueos: sus cicatrices siguen siendo visibles en la actualidad.

En este Monasterio se cocinó el primer chocolate a la taza de Europa.

Fue en 1534, cuando se recibió el primer chocolate desde México, junto con su receta. Se dice que fue gracias a uno de los frailes que acompañó a Hernán Cortés en la conquista de México.
Al regreso de su aventura en el Nuevo Mundo, el fraile envío muestras de este cacao a los hermanos del Monasterio de Piedra, que consiguieron camuflar su amargo sabor con canela, vainilla y azúcar, o miel. Un placer divino que tuvo su origen en Aragón.



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por contestar.